sábado, 29 de enero de 2011

JT

El mejor entre los mejores. De una personalidad fuerte, de esas que te encuentras un par de veces en la vida y coges fuerte para no dejarla escapar. Un chico guapo, ¿Por qué no? y muy simpático, que te sabe hacer reír. Y buena persona. La mejor. El día que me dieron la noticia era mi cumpleaños. Se me formó un nudo en la garganta y tuve que aguantar cánticos, tartas, bailes y todo lo que te puedas imaginar, pero nada conseguía distraerme. Ahora lo pienso y me digo a mi misma que es fuerte, que va a conseguir salir, sólo por toda la gente que está aqui esperando, con una espina clavada, a que despierte. Por favor, vuelve. No nos faltes más. 

miércoles, 12 de enero de 2011

Danza Kuduro

Una canción mítica de donde las haya, para bailar en una fiesta o en un pub, en cualquier parte. ( si, se que es regueton pero me da igual, la he bailado muchisimas veces ) Es demasiado. http://www.youtube.com/watch?v=7zp1TbLFPp8 MUY GRANDE.

martes, 11 de enero de 2011

Miedo (II)

Ahora que lo pienso, durante esas seis semanas me dediqué a comer y dormir (si exceptuamos todo lo que lloré, claro). Los días se me pasaban despacito, pero te puedo asegurar que cada segundo se me clavaba como si fuese un aguijón, y terminé haciéndome inmune a esos pequeños pinchazos. De vez en cuando (normalmente cuando me daba cuenta de que ya había pasado otro día mas) sentía un dolor indescriptible en general, como cuando estás enfermo y todo lo que te toca te da un escalofrío, pero elevado a la máxima potencia posible. Tu capacidad de destruirme ha sido lo que te ha hecho caer. Te lo digo para que no me vengas con cuentos. Ah, por cierto, si, te he olvidado.

lunes, 10 de enero de 2011

Miedo

Un miedo tan atroz, que me hacia experimentar una presión en el pecho muy fuerte, tanto que pensaba que me iba a salir un agujero y el corazón se iba a ir andando por donde había venido. Un miedo tan intenso que el solo hecho de imaginar que aquello hubiera desaparecido para siempre me provocaba escalofríos que recorrían a sus anchas el recorrido de las puntas de los dedos de mis pies hasta la última fibra capilar situada en mi cabeza. Los sueños me aplacaban, pero no conseguían sacar de aquel pozo tan profundo, que me hacia quedarme en la cama con montones de barras de chocolate y pañuelos de papel. Ese terror me invadió durante exactamente seis semanas y media, en las que sólo salí de la cama para ir a clase y al baño. Para que veas lo que has hecho.