viernes, 16 de julio de 2010

"Querido Adrián:
Siempre quise decirte esto, pero nunca supe cómo. Me devané los sesos más de una vez, pensando en nuestra amistad, que se podría perder por una cosa tan boba y repelente como esta. Por un amor que te hace sentir en el aire, revoloteando por ahí junto a los pájaros y los aviones tumbada en una nube. Tuve que dejar de hablarte, tuve que mudarme hasta aquí, Los Ángeles, para dejar de verte. Y me contaron que te quedaste destrozado. Que nuestra amistad era de las mejores que habías tenido y que no sabías que hacer para recuperarla. Y eso me trastornó aún más. Porque con eso me dejaron claro que tu no me querías. Asi que, Adrián, decidí escribirte. Y decirte que te quiero, aunque estemos separados por un océano. Y no tengo nada más que decir ya. Haz lo que quieras, actúa como quieras pero, por favor, no me hagas más daño.
Con mucho amor.
Paula"
No lo podía creer. No lo quería creer. Paula, su Paula, de la que llevaba enamorado desde su dificil adolescencia, lo quería. Y se había ido sin dar explicaciones. Ahora había perdido su oportunidad. Adios, Paula. Te quiero, te quise y te querré.